Chicas de la Villa

El proyecto


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Villa Mimosa es el más antiguo y conocido distrito de prostitución en Rio de Janeiro, hoy alberga en sus casas algo como unas 1000 mujeres que cobran 12 dólares por un programa de 15 minutos y ha sido así en los últimos 105 años.

El proyecto "Chicas de la Villa" ( Villa Mimosa, tarjeta postal secreta de Rio de Janeiro) nasció de la curiosidad acerca de esa villa centenaria y por la necesidad de conocer un poco mejor quienes son esas mujeres, lo que sienten, como hacen frente a sus sentimientos de culpabilidad, "vergüenza", "miedo" y de qué manera se relacionan con sus familias y con la moraleja cristiana predominante.

Dos años y muchas visitas después, descubrimos que tenemos muchas más semejanzas con esas mujeres de lo que imaginábamos en principio. No queríamos juzgar y si retratar. Las miradas, el vacío, el miedo, los abusos, las marcas, los valores y el código de ética local. Es, por lo tanto, un trabajo documental que permanecerá en marcha, donde adentramos en la vida íntima de esas mujeres, así como de los proxenetas y clientes.

Son "Environmental Portraits". En términos técnicos, usamos solamente luz natural, lo que significa que usamos casi ninguna luz, pues las habitaciones son minúsculas, teniendo, en la mayoría de las veces, una lámpara floja, una ventana o una grieta en el tejado. Con todo, fuimos percibiendo que esa condición de poca luminosidad nos posibilitaba mostrar de manera contundente los colores y texturas de las paredes, así como, en muchos casos, contribuía para ocultar los rostros, sacando partido de las sombras, o ofreciendo encuadramientos agresivos , que traducen incuestionablemente aquella realidad como la veíamos en cada sesión.

Muchos nos preguntan cual el propósito de todo eso. Otros preguntan lo que de nuevo estamos trayendo con ese trabajo. ya nos cuestionaron hasta cual sería el tipo de perversión que nos motiva. Creemos que la respuesta va más allá de la experiencia fotográfica, pues lo que nos interesa son las personas y la documentación de ese ambiente acido, raramente conocido fuera de aquellas cuadras, difícilmente divulgado para el público que no la frecuenta.

Así, pretendemos proponer una reflexión sobre ética, valores, derechos humanos y femeninos, descaso del gobierno y la hipocresía, buscando establecer alguna comunicación entre ese universo casi siempre "barrido para bajo de la alfombra" y este otro del cual somos parte, generando información , pues la ignorancia es la madre de todos los prejuicios.

Consideramos fundamental resaltar que las "chicas" sabían del proyecto y estaban de acuerdo con las fotos : el método siempre fue explicar las razones del trabajo, pagar el programa de 15 minutos y , en ese intervalo, en una habitación sucia y oscura, hacer imágenes que retrataran aquella experiencia y aquel ser humano.

Presenciamos el uso de drogas, así como la acción de grupos locales que venden seguridad y establecen las reglas de la Villa. Muchas veces hicimos fotos con película, usando medio formato, siempre con una gran motivación para fotografiar.

Podemos afirmar que esa experiencia nos ha afectado profundamente, trayéndonos una perspectiva totalmente nueva, y eso nos motiva mucho; es la revelación de un nuevo mundo, una nueva regla, nuevos personajes, muchos de los cuales, aunque vivan de la industria del sexo, no se reducen a su práctica.

No nos mueve cualquier especie de sadismo o perversión : nos sentimos desarrollando una experiencia sociológica relevante bajo todos los aspectos. Todas las fotografías de ese trabajo son de personas que , así como yo y tú, ansia la felicidad. Puede ser que no le interese saber que existe una Villa en Rio de Janeiro, con más de 100 años, tenida como la mayor zona de prostitución heterosexual del mundo, donde alrededor de 1.000 mujeres trabajan 24 horas al día, 7 días por semana. Puede ser que a ti no te gusten las fotos resultantes de nuestro trabajo... pero nuestro trabajo fue hecho para que no puedas negar que ella existe, o quien sabe en el futuro, que ella haya existido.

Una historia (Mayara)


Mayara Santos es negra, guapa, tiene dieciocho años y trabaja en la Villa Mimosa hace ocho meses. Nasció en São Gonzalo - RJ, donde vive hasta hoy. Le encanta la ciudad, pero no tiene buenos recuerdos de la infancia.

La madre evangélica, la obligaba a hacer servicios domésticos diariamente. agresiones físicas y humillaciones. Del padre, Mayara guarda pocas buenas charlas. "Él era más comprensible. Era gay. Pero la realidad es que ellos no se importaban mucho conmigo".

Los padres se separaron cuando ella cumplió cinco años. De los siete a los diez, la chica fue repetidamente molestada por el marido de su madre, Carlinhos. Nunca contó esta a su madre. Huyó para la casa de la abuela, que le daba cariño y golosinas. Doña Lúcia era espírita, y Mayara comenzó a interesarse por la religión. Curiosa, a los trece fue recibir un "pase"[1] en el Candonblé [2]. Se enamoró de Rafael a lo primero que se vieron.

"Cuando vi aquel muchacho, fuerte, ya sabía que iba a acostarme con él". Y así fue. Mayara, de trece años, y Rafael, de dieciocho se acostaron dentro de un coche. Se enamoraron y se casaron. Quedaron cuatro años juntos. Follaban, follaban, dormían y traían. El casamiento, en el último año, fue una farsa. "Yo sabía, o por lo menos desconfiaba que él me traía. Pero creía tranquilamente. Cuando él me dijo en la cara, aquello me dolió mucho. Empecé a trairlo también."

Rafael la dejó con un hijo de tres meses, para quedarse con una amiga de ellos de la misma calle. Eso hace 10 meses. A partir de esto entonces, Mayara empezó a frecuentar la Villa. No era la primera vez. A los doce ya había trabajado por allí, con una amiga. Una vez solo. Odió y no había vuelto hasta entonces. Actualmente, novia con la gerente de su prostíbulo. Tiene asco de hombre, odia lo que hace, y quiere salir de esta vida para trabajar como empleada del hogar. Su hijo llama a su mujer de padre.



Marcelo Carrera & Pedro Farina