Multiverso

Simone Rodrigues


Hay algo abominable respecto las cámaras, porque ellas tienen el poder de inventar muchos mundos. Como artista que viene hace mucho perdiéndose en el campo salvaje de la reproducción mecánica, yo no sé con qué mundo empezar. Robert Simithoson

La perplejidad expresada por Smithson en ese texto - El Arte A través del Ojo de la Cámara (1971) - puede ayudarnos a dejar de fuera algunos prejuicios respecto la fotografía antes de que entremos en el campo simbólico de Multiverso - el mundo inventado por João Pacca y Marcelo Carrera - , pues ese comienza justo con el desafío a nuestra capacidad de entender donde estamos y de nombrar lo que vemos.

Este ciertamente no es el mundo con el cual estamos familiarizados. Y eso que nos parece raro no se resumen al hecho de que los contornos nítidos de las formas figurativas, que suelen ser el trazo distintivo del registro fotográfico, aquí tienden a la abstracción - resultado de la perdida de nitidez provocada por los largos tiempos de exposición, por la presencia de amplios planos sin foco, y por la insidiosa presencia de las sombras. En Multiverso, la atmósfera sobrenatural, se impone para más allá de su ambientación en el espacio físico de la naturaleza.

El carácter idílico de los mensajes luego nos transporta para la dimensión de los sueños y sus formas misteriosas de existencia. Aquí, plantas, piedras, grutas, ríos y cascadas funcionan como escenario anímico en el cual nuestro personaje se movimienta.

Al intentar comprender lo que se desarrolla en ese escenario, tropezamos en un conjunto híbrido de elementos mitológicos, clásicos, sin que podamos reducirlo a ningún mito específico. El bello Narciso, la clarividencia de Apolo, la embriaguez de Dionisio, el Hades implacable y muchas otras personificaciones de divinidades pueblan esa historia, metamorfoseadas.

En esa narrativa alegórica, cuerpo, espacio y cámara ensayan un tipo de danza cosmogónica potente lo suficiente para reescenificar sus ritos personales y , a partir de ellos, reinventar sus mitos. Son gestos y actitudes simbólicas que evocan algún tipo de celebración o sacrificio. Caso sea un culto, no resta dudas de que se trata de una forma de religiosidad panteísta, primitiva, pagana.

La relación íntima y sensual con los elementos naturales es la fuerza que mueve este cuerpo - espíritu, que como una divinidad inmanente, nos hace percibir que la naturaleza es construida como experiencia sensible y es capaz de sacralizar el acto prosaico y lo profano.

Como toda narrativa mítica, el tiempo aquí no es ni linear, ni cronológico, mas cíclico y atemporal. En una lectura que no excluye su pluridireccionalidad, parece tratarse de una historia arquetípica : la jornada del héroe en su búsqueda del autoconocimiento que se sabe autofrabricación - autopoiesis, para usar la expresión de Maturana. En este territorio de pasaje entre la naturaleza y la cultura, no podría faltar la crisis del enfrentamiento de la propia sombra, la interdicción, el tabú , y su transcendencia / transfiguración simbolizada por la experiencia de muerte / renacimiento.

Diferentemente de la fábula, en general acompañada de un enseñamiento moral edificante y didácticamente transmitido, la narrativa de Multiverso es abierta y amoral. Los artistas aquí se proyectan como que en un transe , en un éxtasi que se presenta como narrativa subjetiva, verdaderamente catártica , teniendo en vista el contexto cultural que pertenecen , moderno, urbano, tecnológico, cuya nota dominante es, sin duda, el escepticismo.

Simone Rodrigues

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